18/06/2025

Sleeve gastric endoscopic vs. sleeve gastric laparoscopic – Care este diferența? Și cât de rapidă este recuperarea după aceste 2 intervenții?

La reducción del volumen del estómago se ha convertido en una solución importante para los pacientes que luchan contra la obesidad y no han logrado adelgazar lo suficiente mediante dieta y ejercicio. Hay disponibles dos procedimientos modernos para reducir el estómago: el sleeve gástrico laparoscópico y el sleeve gástrico endoscópico.

El sleeve gástrico laparoscópico (también conocido como gastrectomía longitudinal laparoscópica) es una operación bariátrica en la que se extirpa aproximadamente entre el 70 y el 80 % del estómago, dejando atrás un tubo gástrico estrecho. La intervención se realiza bajo anestesia general, a través de 4 o 5 pequeñas incisiones en el abdomen, utilizando instrumentos laparoscópicos. Este procedimiento se dirige, en general, a pacientes con obesidad (habitualmente con un índice de masa corporal —IMC— superior a 35-40, y en ocasiones también por encima de 30 si existen problemas de salud asociados).

El sleeve gástrico endoscópico (también llamado gastroplastia endoscópica o ESG) es un procedimiento más nuevo, mínimamente invasivo, realizado sin suturas externas. El médico introduce un tubo flexible y delgado provisto de cámara y dispositivo de sutura —un endoscopio— a través de la garganta, llegando hasta el estómago. Desde el interior, se colocan puntos (suturas) que atraviesan todo el grosor de la pared del estómago, apretándolo y transformándolo en un tubo más pequeño. El sleeve endoscópico se dirige especialmente a pacientes con obesidad o sobrepeso que no cumplen los criterios para una operación bariátrica clásica o que desean una opción menos invasiva.

A continuación, compararemos claramente los dos métodos —cómo se realiza cada procedimiento, la duración de la recuperación, la eficacia en la pérdida de peso, los riesgos y las posibles complicaciones, los costes y el grado de invasividad— para comprender las ventajas y desventajas de cada uno.

Modo de realización del procedimiento

Sleeve gástrico laparoscópico: Esta es una intervención quirúrgica. El paciente se encuentra bajo anestesia general, y el cirujano realiza entre 4 y 5 pequeñas incisiones (de 1 cm) en la pared abdominal. A través de estas incisiones se introducen una cámara de vídeo e instrumentos quirúrgicos largos. El estómago se visualiza en una pantalla, y se reseca (se corta y se extrae del cuerpo) hasta aproximadamente el 80 % de la parte curva externa del estómago (la curvatura mayor). El resto del estómago restante tiene la forma de un tubo (similar a un «sleeve», de donde proviene el nombre) y tendrá un volumen mucho menor. Al final, las incisiones externas se suturan o se pegan.

La operación dura, en función de la experiencia, generalmente menos de 1 hora, y el paciente pasa unas horas más en cuidados intensivos para una monitorización inmediata postoperatoria. Al ser un procedimiento laparoscópico, no se hace un corte grande (como en la cirugía abierta), lo que reduce el trauma y las cicatrices: las pequeñas incisiones dejan solo marcas puntiformes en el abdomen.

Sleeve gástrico endoscópico: Este procedimiento no implica cortes externos. El paciente se encuentra normalmente bajo anestesia general. El médico gastroenterólogo introduce a través de la cavidad bucal un endoscopio especial provisto de un sistema de sutura (como el sistema Apollo OverStitch). Bajo control endoscópico se realiza una serie de puntos a lo largo del estómago, en forma de U o de Z, acercando la pared gástrica y apretando el estómago como si fuera una bolsa. En la práctica, se colocan entre 8 y 12 suturas internas que reducen el lumen del estómago, convirtiéndolo en un tubo gástrico más estrecho, sin extraer el órgano. El procedimiento dura aproximadamente entre 60 y 90 minutos, siendo así de mayor duración que la variante laparoscópica. Al final, el endoscopio se retira con cuidado, dejando las suturas en su lugar. Como no hay incisiones, el paciente no tendrá cicatrices externas, y el trauma interno es mínimo.

Pe scurt, diferența majoră la modul de realizare este că varianta laparoscopică presupune chirurgie cu îndepărtarea permanentă a unei părți din stomac, în timp ce varianta endoscopică presupune doar micșorarea stomacului din interior, fără tăieturi externe și fără rezecție de organ. Ambele proceduri necesită anestezie și personal medical specializat (echipa chirurgicală și de anestezie).

Recuperación tras la intervención

După sleeve-ul gastric laparoscopic: Recuperarea este relativ rapidă având în vedere că operația este minim invazivă, însă totuși fiind o chirurgie majoră, necesită câteva zile de supraveghere. De regulă, spitalizarea durează în jur de 2–3 zile, timp în care pacientul este monitorizat pentru durere, reluarea alimentației și eventuale complicații. În primele 24-48 de ore pacientul rămâne sub observație (adesea prima zi în terapie intensivă pentru monitorizare atentă). Durerile postoperatorii există, dar sunt mult mai reduse decât la o operație deschisă. Mulți pacienți pot începe să se miște ușor chiar din ziua următoare operației (mobilizarea precoce ajută la prevenirea cheagurilor de sânge). Alimentația se reia treptat: inițial doar lichide clare, apoi lichide hipercalorice/proteice, urmând ca în săptămânile următoare să se introducă alimente pasate și ulterior solide, conform unui regim indicat de medic și nutriționist. În prima lună este normal să existe oboseală și o adaptare la cantități foarte mici de alimente. Majoritatea pacienților revin la activități obișnuite (muncă ușoară) în aproximativ 2 săptămâni de la operație, însă efortul fizic intens trebuie evitat câteva luni (conform indicațiilor medicului).

La cicatrización interna de la línea de sutura del estómago requiere precaución: por eso la dieta estricta postoperatoria (sin alimentos sólidos durante ~4 semanas) es esencial para permitir que el estómago se cure y prevenir complicaciones.

Tras el sleeve gástrico endoscópico: Al ser un procedimiento mínimamente invasivo, la recuperación es habitualmente aún más rápida. Muchos pacientes pueden recibir el alta al día siguiente tras una hospitalización muy corta. Los dolores después del procedimiento son generalmente de leves a moderados: algunos pacientes sienten molestias gástricas, náuseas o calambres durante las primeras 24-48 horas, debido a que el estómago ha sido apretado por las suturas. Al igual que en la cirugía, el paciente seguirá un régimen alimentario estricto: los primeros 1-2 días solo líquidos claros, después dieta líquida durante unas 3 semanas, seguida de alimentación triturada y posteriormente alimentación sólida saludable después de ~1 mes. Esta transición es necesaria para proteger las suturas del estómago hasta que cicatricen. Normalmente, los pacientes se sienten lo bastante bien como para volver a actividades cotidianas suaves a los solo 2-3 días tras el procedimiento, y la vuelta a la vida normal es muy rápida en comparación con una cirugía abdominal. No obstante, aunque físicamente la recuperación sea ligera, es importante que el paciente respete el programa de controles y los consejos nutricionales.

En conclusión, la recuperación tras el método endoscópico es más corta y menos dolorosa. El paciente se libra de los largos periodos de recuperación asociados a una operación, pero, aun así, deberá seguir con seriedad las indicaciones relativas a la dieta y al estilo de vida. La recuperación tras el sleeve laparoscópico, aunque implica unos días en el hospital y la cicatrización de las incisiones, sigue siendo, no obstante, relativamente rápida (en comparación con la cirugía abierta), y muchos pacientes se sorprenden de la rapidez con la que pueden movilizarse y adaptarse al nuevo estilo de alimentación. Ambos procedimientos requieren seguimiento médico y apoyo nutricional/psicológico para obtener los mejores resultados.

Eficacia en la pérdida de peso

Tanto el sleeve laparoscópico como el endoscópico conducen a pérdidas significativas de peso, aunque el grado difiere.

Eficacia del sleeve gástrico laparoscópico: Esta operación es actualmente un estándar de oro de la cirugía bariátrica para la obesidad: los resultados de pérdida de peso son habitualmente muy buenos. Durante el primer año tras la intervención, los pacientes pueden perder en promedio entre el 50 % y el 70 % del exceso de peso corporal, lo que a menudo corresponde a aproximadamente un 20-30 % del peso corporal total. Por ejemplo, un paciente que pesaba 120 kg (con unos 40 kg por encima del peso ideal) puede adelgazar 25-30 kg o incluso más a lo largo del primer año. El sleeve laparoscópico también ayuda a reducir la sensación de hambre: al extirpar el fundus del estómago se reduce el nivel de grelina (la hormona del hambre), lo que hace que los pacientes tengan menos apetito. Asimismo, muchos problemas de salud relacionados con la obesidad (diabetes tipo 2, hipertensión, apnea del sueño, etc.) presentan mejoras tras la pérdida masiva de peso.

Eficacia del sleeve gástrico endoscópico: Al tratarse de un procedimiento más reciente, el sleeve endoscópico también ofrece una pérdida de peso significativa, aunque en general no tan grande como la operación laparoscópica. Los estudios y la experiencia clínica hasta la fecha muestran que los pacientes pueden perder, en promedio, alrededor del 15-20 % del peso corporal total en el primer año tras la gastroplastia endoscópica. Por ejemplo, un paciente de 120 kg podría adelgazar aproximadamente 18-24 kg en un año con la ayuda de este procedimiento. Algunos datos de clínicas especializadas reportan también porcentajes ligeramente superiores (20-25 % del peso total), sobre todo en pacientes muy cooperantes, por lo que el rango de pérdida puede variar. La eficacia del ESG se aproxima a la de la cirugía en pacientes con obesidad leve, pero para la obesidad moderada/mórbida (IMC muy elevado) es posible que la pérdida con el método endoscópico no sea suficiente. En tales casos, aun así, puede considerarse el ESG como primer paso, perdiendo el paciente parte del exceso, para recurrir posteriormente —si fuera necesario— también a una intervención quirúrgica. Una ventaja del ESG es que, si los resultados son subóptimos, el procedimiento puede repetirse o el paciente puede ser convertido posteriormente a una intervención bariátrica quirúrgica (al permanecer el estómago anatómicamente intacto, posteriormente puede realizarse un sleeve laparoscópico o un bypass gástrico).

Comparando directamente la eficacia: El sleeve laparoscópico produce, en general, una pérdida de peso mayor y más rápida. Esta es la razón por la que sigue siendo recomendado para los pacientes con grados de obesidad más avanzados. El sleeve endoscópico ofrece una pérdida de peso significativa, pero más moderada, adecuada sobre todo para quienes tienen un menor exceso de peso o desean un procedimiento de menor riesgo. Ambos métodos requieren mantener una dieta saludable y un programa de ejercicios; ninguno es una «solución mágica» permanente sin el esfuerzo del paciente. Es importante señalar que, independientemente del procedimiento, la pérdida de peso solo es duradera si los nuevos hábitos alimentarios y de vida se mantienen a largo plazo; de lo contrario, puede producirse la recuperación de los kilos en pocos años.

Riesgos y posibles complicaciones

Cualquier procedimiento médico, ya sea quirúrgico o endoscópico, conlleva ciertos riesgos. La buena noticia es que ambas variantes del sleeve gástrico han demostrado ser relativamente seguras en comparación con otras intervenciones. Riesgos del sleeve gástrico laparoscópico: Al tratarse de una operación, existen los riesgos generales asociados a la cirugía y a la anestesia. Las complicaciones mayores son raras, pero pueden incluir: sangrado interno (hemorragia desde el borde de corte del estómago o desde vasos lesionados), infecciones (a nivel de las incisiones o intraabdominales), fuga del contenido gástrico a través de la línea de sutura (la llamada fístula), estenosis (estrechamiento excesivo del tubo gástrico) o trombosis venosas (coágulos de sangre postoperatorios). La incidencia de complicaciones graves en centros con experiencia es relativamente reducida. Aun así, debido a estos riesgos pequeños pero existentes, los pacientes son monitorizados atentamente en el hospital y se les ofrece prevención (como medicamentos anticoagulantes para prevenir coágulos, antibióticos, etc.).

A largo plazo, algunos pacientes pueden desarrollar reflujo gastroesofágico (ardor) o el agravamiento del mismo, ya que al ser el estómago más pequeño y estar bajo presión, el ácido puede subir más fácilmente al esófago: un porcentaje notable de pacientes refiere reflujo tras el sleeve. Asimismo, la pérdida rápida de peso puede provocar litiasis vesicular biliar (cálculos en la vesícula) durante el primer año. Las carencias nutricionales tras el sleeve gástrico son más raras en comparación con el bypass gástrico, pero pueden aparecer déficits de vitaminas (B12, vitamina D, hierro, etc.), motivo por el cual el médico recomendará suplementos y controles periódicos. Por último, existen los riesgos de cualquier anestesia general y de cualquier intervención abdominal (por ejemplo, reacciones a la anestesia, problemas cardíacos/pulmonares, muy raramente complicaciones como lesiones accidentales de otros órganos durante la operación). En conjunto, no obstante, el perfil de seguridad del sleeve laparoscópico está bien establecido, siendo la mayoría de las complicaciones prevenidas o tratadas si se detectan a tiempo. Para minimizar los riesgos, es esencial que el paciente esté bien preparado (evaluación preoperatoria completa) y sea operado por un equipo quirúrgico experimentado, siguiendo después rigurosamente las recomendaciones médicas durante el período de recuperación.

Riesgos del sleeve gástrico endoscópico:

El procedimiento endoscópico evita muchos de los riesgos asociados a la intervención quirúrgica, aunque no está completamente exento de posibles complicaciones. Durante o después del ESG pueden producirse sangrados a nivel de la mucosa gástrica: por lo general menores y que se detienen por sí solos o pueden controlarse endoscópicamente de inmediato o, más raramente, mediante cirugía. Un riesgo raro, pero grave, es la perforación del estómago (un orificio en la pared del estómago provocado accidentalmente por los instrumentos o por la tensión de las suturas). La incidencia de la perforación es muy baja y, si llega a ocurrir, puede requerir una intervención quirúrgica de urgencia para reparar el estómago. Algunos pacientes pueden experimentar náuseas, vómitos o dolores abdominales más intensos tras el procedimiento. Al igual que en la variante quirúrgica, existe el riesgo de reflujo gastroesofágico o de acentuación del ardor de estómago tras el procedimiento, aunque algunos estudios sugieren que el reflujo puede ser incluso menos frecuente y más leve que en el caso del sleeve quirúrgico (porque la anatomía del estómago no se modifica de forma tan drástica).

Las complicaciones graves son muy raras en el caso del sleeve endoscópico. En conjunto, el ESG tiene un perfil de seguridad excelente, en parte debido a su naturaleza mínimamente invasiva. No obstante, el paciente debe respetar al pie de la letra las indicaciones tras el procedimiento (especialmente la dieta líquida al principio) para evitar la tensión prematura de las suturas internas. En casos raros, si las suturas no se toleran bien o aparecen complicaciones tardías, existe la posibilidad de retirar las suturas endoscópicamente o de convertir el procedimiento en una cirugía bariátrica clásica.

Comparando la seguridad de los dos métodos:

La decisión entre ambos se basará principalmente en el perfil del paciente y no solo en el temor a las complicaciones: un paciente con obesidad severa puede tener mucho más que ganar con la pérdida de peso masiva de una operación, aunque implique riesgos ligeramente mayores, en comparación con un paciente con obesidad moderada que puede optar por un procedimiento más suave. Sea cual sea el método, la supervisión médica atenta y el cumplimiento de las recomendaciones tras el procedimiento reducirán los riesgos y asegurarán una recuperación segura.

Conclusión

Tanto el sleeve laparoscópico como el endoscópico pueden ofrecer la oportunidad de un nuevo comienzo a los pacientes que se enfrentan a los kilos de más y a sus complicaciones. Independientemente del método elegido, el éxito a largo plazo depende del compromiso del paciente con el cambio de estilo de vida: alimentación saludable, control de las porciones, actividad física regular y seguimiento médico. Mediante una estrecha colaboración con los médicos (cirujano, gastroenterólogo, nutricionista, psicólogo), los pacientes pueden alcanzar sus objetivos de peso de forma segura y mejorar significativamente su estado de salud y su calidad de vida. La consulta especializada es el primer paso: un diálogo abierto con el médico aclarará cualquier duda y sentará las bases de un plan de tratamiento personalizado, sea endoscópico o quirúrgico, para una vida más saludable.

www.gastroenterologiecluj.ro

Fuente: uptodate.com

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